Rincón del benilover: James, benicense y benilover en Australia

Rincón del benilover: James, benicense y benilover en Australia

publicado en: Benilovers | 1

Nos vamos hasta las antípodas para encontrar un madrileño-benicense-australiano al que algún día le gustaría volver a Benicàssim pero que mientras tanto hace su vida en Brisbane. Ésta es la historia de James.

Os escribo para contaros un poco mi historia como #benilover, aunque no soy de allí de toda la vida, puesto que nací en Madrid. Prácticamente he pasado la mitad de mi vida ya, viviendo en Benicàssim (unos 15 o 16 años) y a día de hoy cuando me preguntan de donde vengo, mi respuesta es de Benicàssim.

Benicense por amor

Podría decirse que llegué a Benicàssim por amor y… acabe enamorándome también de la ciudad, de tal manera que la chica que me hizo llegar hasta este pueblo, es hoy mi mujer, y nuestra decisión fue casarnos en Benicàssim porque a ambos nos encanta aquello.

En estos últimos años, debido en parte a la situación en general del país, Europa… o como lo queramos llamar, pero siempre por motivos laborales, hemos tenido que desplazarnos a vivir y trabajar fuera de Castellón: que si un año a Barcelona, otro a Madrid, etc. Si bien es cierto, nuestra manera de ser (la de mi mujer y mía) siempre ha sido un tanto aventurera en el sentido de ver el lado positivo y tener la oportunidad de ver y descubrir lugares nuevos, otras formas de trabajar, etc. Por suerte en cuanto a distancia se refiere, hasta ahora no habían sido grandes desplazamientos, algunas veces quizás monótonos de hacer en carretera… pero lo que sí era cierto es que cada 15 días necesitábamos ir a Benicàssim sí o sí. Bien estuviésemos tanto en un sitio como en otro, para nosotros era como esa vía de escape, aunque sólo fuera de viernes noche a domingo después de la paella, lejos del bullicio de las grandes ciudades.

Vida actual

Como he dicho antes, hasta ahora no habían sido grandes distancias. Pero ahora sí que lo es; nada menos que más de 17.000 kilómetros. Soy medio australiano por descendencia y después de haber estado aquí en anteriores ocasiones algunos meses, decidí venirme aquí algún tiempo ya que mi doble nacionalidad me permite poder permanecer en este país ilimitadamente.

Actualmente me encuentro residiendo en Brisbane, sobre todo por su buen clima prácticamente todo el año, porque es una ciudad muy tranquila a diferencia de Sydney o Melbourne (los otros destinos típicos habituales que son más bulliciosos, más tipo ciudad grande). Lamentablemente y pese a su buen clima, Brisbane como tal carece de playa. La playa mas cercana y decente es en Gold Coast y sinceramente… echo mucho de menos poder ver el mar cada día como me pasaba viviendo en Benicàssim, inclusive tener el privilegio de ver los cientos de amaneceres que he visto allí, la mayoría de las veces era la mejor manera de empezar el día de camino al trabajo.

Benilover

No hay un solo día que no piense en Benicàssim y los recuerdos que me vienen a la mente de sus calles, paseos, playa, etc. Lo bien complementadas que están tanto sus tradiciones como su apuesta de vez en cuando por algunas de sus exposiciones con nuevos y veteranos artistas. Decir Benicàssim es hablar de música. Ciudad de festivales con renonmbre internacional hacen ponerle una marca bien grande en el mapa (a pesar de algunos de los problemas que todos conocemos a la hora de gestionar las actuaciones en vivo de alguno de sus locales. En mi opinión no creo que sea muy positivo para el ocio de la ciudad, y la normativa debería ser algo mas flexible para con estos locales).

Cada vez que cierro los ojos y pienso en Benicàssim me vienen a la mente imágenes de su paseo en la playa y la cantidad de veces que lo habré recorrido. Me gustaba siempre andar trasteando (customizando) bicis y motos y hace unos años tuve un accidente de moto bastante grave y me pasé una larguísima temporada sin poder caminar. Quiero dar las gracias al excelente centro de salud del que disponemos, con unas instalaciones y personal sanitario genial y con el que siempre estaré en deuda. Quiero llegar con todo esto, a que su centro de rehabilitación fue de medalla por lo mucho que me ayudaron, pero si había otra cosa que me ayudó y motivó muchísimo a recuperarme, era poder rodar en bicicleta todo el paseo, y cuando por fin lo logré, recuerdo que me sentía genial y desde entonces se convirtió en un hábito. Era como terapéutico cada mañana poder disfrutar de la tranquilidad de ese paseo, ver amanecer, disfrutar de ciertas terrazas con vistas al mar como las que tenemos…

A pesar de la distancia sigo de cerca por las redes sociales e intento estar enterado de lo que sucede en Benicàssim, veo que nuevos negocios de gente joven y emprendedora están abriendo por el lugar, y ¡eso es genial!

Yo por mi parte por supuestísimo que no descarto volver en cuanto lo crea posible. Incluso a veces fantaseo con la idea de volver allí y abrir algún negocio… ¡quién sabe! De momento todos son “castillos en el aire”, pero por si acaso estoy tomando algunas ideas de aquí y quién sabe si en su día podré vivir y trabajar en una ciudad con la que podría decirse que me identifico, y de paso aportar de algún modo o manera a Benicàssim.

Australia es genial, pero hay veces que no sabemos lo afortunados que somos de tener un paraíso sin irse tan lejos.

Un saludo y… ¡nos vemos en Benicàssim!

¿Tú también eres un benilover o benicense que quiere contar su historia? ¡Entra en el rincon del benilover y escríbenos!

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Una respuesta

  1. Mi primera vez en Benicassim fue con 2 meses, pasé navidades, semana santa, veranos, fiestas del turista (en aquellos años..), Santo Tomas ..San Antoni.., fue la primera boda, la nuestra..,celebrada en el convento de los PP Carmelitas, Desierto de las Palmas…, enfin una vida, me prejubilé solo por venirme a vivir al q considero “mi pueblo, mi paraiso” y lo q un dia fué un sueño, una ilusion…, se convirtió en una realidad, hoy soy feliz sin olvidar mis raices.

Dejar una opinión