Villas del Infierno en Benicàssim I

Villas del Infierno en Benicàssim I

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En anteriores artículos os hemos ido contando la historia de las villas de Benicàssim y en el de hoy, conoceremos cuatro villas del Infierno: Villa Maria Julia, Villa Santa Ana, Villa María y Villa Rosita. Un dato curioso es que los nombres de las villas no se repetían y eran referidos al nombre de pila de las señoras, al apellido de la familia o en honor a vírgenes o santas.

Ya conocéis algo más en profundidad las villas de la Corte Celestial, como Solimar, Camilleri, El Barco, Villa Iluminada, Villa Sofía, Santa Cristina, Marina, Maria del Carmen y Dávalos

Avanzando por el Paseo marítimo Pilar Coloma en dirección hacia el norte, pasamos por la zona del Limbo, con la playa Almadrava como protagonista y los jardines Comín sobre el paseo. Estos jardines, dedicados al pediatra valenciano Jorge Comín, se crearon sobre un pequeño arrollo que desaguaba en el mar y son los que dividen las zonas de La Corte Celestial y el Infierno.

El Infierno fue denominado de esta manera debido a las múltiples fiestas que se celebraban en las villas de esta zona, siendo la más activa de aquella época.

La primera villa del infierno es Villa Maria Julia.

Villa Maria Julia

Villa María Julia debe su nombre a la mujer de su propietario, Manuel García del Moral, presidente del equipo del Valencia en 1932-33, comerciante y político valenciano.

De arquitectura sencilla sobre planta cuadrada, posee dos alturas, con ornamentación exterior basada en placas cerámicas, con dos terrazas en la parte frontal, en lugar de una sola. Villa María Julia recibía muchas visitas de escritores, pintores y otras celebridades sociales, como la infanta Alicia de Borbón.

Junto a Villa María Julia se encuentra Villa Santa Ana. 

Villa Santa Ana

Destacada por su conversión en el nuevo Espai Cultural de la Mar Villa Ana, ha sido restaurada pero mantiene su esencia original. Su torreón central muestra un óculo ovalado de cristales de colores, muy del gusto modernista de aquella época. Su primer propietario, Mauro Guillem, era un importante abogado de Valencia, y vendió Villa Santa Ana a la ilustre familia Sanz de Bremond, de Castellón. Hasta el inicio de la Guerra Civil los veranos transcurrieron tranquilos, con paseos por la Almadrava de Benicàssim.

Villas Maria Julia, Santa Ana y María

A su lado se encuentra Villa María, una de las villas más elegantes de la zona del Limbo, y cuya restauración se aprobó en diciembre de 2016. Similar a las villas renacentistas italianas, fue construida en 1925 por Francisco Maristany Casajuana, arquitecto también de Villa Dávalos.

Villa María inicio restauración

Este arquitecto buscó la similitud con las villas de Biarritz y San Sebastián, por lo que viajó al norte para tomar ideas de diseño. Villa María dispone de dos torres dispuestas simétricamente con terrazas ubicadas hacia este y oeste, con maravillosas vistas al mar y la montaña. Llama la atención la terraza cerrada con columnas en la torre norte a modo de logia renacentista, decorada con finas molduras y óculos que dotan a la fachada de una elegancia renacentista.

Villa Rosita

Villa Rosita perteneció a Ramón Boera, industrial de Castellón, y a su esposa Rosa Gimeno de Boera. Comenzada su construcción en 1931, era característica la simetría de los volúmenes de su construcción con dos pisos de altura. Al igual que Villa Dávalos o Villa Iluminada, su fachada es blanca, enmarcada por el rojo de sus columnas, molduras y ventanas.

En próximos artículos continuaremos con Villa Vicentica, Villa Gens y otras muchas villas del Infierno, que terminan el paseo marítimo en la Villa con Torre, junto al Hotel Voramar.

¿Queréis aportarnos información sobre alguna de estas villas? Podéis escribirnos un comentario o un email a info@benicassimparaiso.es

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